En el plató del programa Smart Tech de B Smart, un canal de noticias económicas y financieras, Delphine Sabattier reunió a un panel de expertos para analizar los retos de la IA en el mundo del cine y lanzar así la segunda edición de la Festival de cine sobre IA, coorganizado por mk2 y Artefact.
Para descifrar este punto culminante, cuatro ponentes compartieron su visión junto a François Brogi: Angélique Gérard, presidenta de la Stem Académie, Margarita Zlatkova, directora mundial de desarrollo de Seedtag, y Julien Pillot, profesor e investigador del INSEEC.
El objetivo de este intercambio era definir cómo se integra actualmente la IA generativa en los procesos de producción cinematográfica.
Aculturación y adopción: los retos de la IA
Con 265 inscripciones de 52 países y 223 películas en competición en esta segunda edición, el festival se ha consolidado como un acontecimiento de primer orden. Se aplica una regla estricta: artificial intelligence debe participar en todas las etapas clave: preproducción, producción y postproducción.
Para Artefact, esta iniciativa tiene un objetivo claro: permitir a los creadores dominar técnicamente la IA, con el fin de aliviar las aprensiones que la rodean.
François Brogi afina esta perspectiva:
Nuestra doctrina, o nuestra idea, es que cuanto más conozca, comprenda y domine la gente las herramientas, más verán sus límites, más se disiparán los temores y más tendrán una opinión informada sobre la IA.
Este enfoque se ve reforzado por el análisis de Angélique Gérard, que destaca la aparición de una generación de directores “nativos de la IA”, que está redefiniendo la dinámica del sector. Según ella, el cine siempre ha integrado los avances tecnológicos, y el artificial intelligence se inscribe de forma natural en esta continuidad.
Margarita Zlatkova añade que la IA se posiciona ahora como un socio creativo que ofrece nuevas oportunidades de expresión a talentos antes limitados por restricciones presupuestarias.
Dirección humana: el artista en el centro del proceso
El debate reveló una evolución significativa en la madurez de los creadores respecto a la artificial intelligence. Mientras que los primeros usos de la IA generativa se limitaban a menudo a resultados automatizados, los cineastas actuales dominan ahora sus herramientas para convertirlas en una palanca al servicio de su visión artística.
François Brogi analiza esta evolución de la relación con la herramienta:
“Este año, ya vemos que el humano (y por tanto el artista) dirige mucho mejor la IA, que por fin se convierte en alguien en el plató como cualquier otro. [...] Tenemos al humano en la intención, en la dirección y en la mirada”.”
Se trata de pasar de una fase de descubrimiento a una fase de dominio en la que la máquina ejecuta una voluntad humana precisa, evitando así el riesgo de una creación sin piloto.
Un marco ético: la auditoría de las creaciones
Ante las preocupaciones de Julien Pillot y Margarita Zlatkova sobre los derechos de autor y la explotación data, el festival, cuyo jurado preside Cédric Klapisch, director, guionista y productor, ha puesto en marcha un riguroso protocolo de verificación. La organización audita la hoja de ruta creativa de cada obra para garantizar la integridad del proceso.
Este rigor permite distinguir la simple automatización de la verdadera creación híbrida, como los artistas que ahora entrenan modelos sobre sus propios dibujos para mantener una soberanía artística total.
La IA, una palanca para la visión artística
Los debates confirman que la IA ha superado la fase experimental para establecerse como una herramienta de producción de pleno derecho. El festival extrae de ello una lección esencial: la tecnología, por poderosa que sea, sólo tiene sentido al servicio de la intención y la sensibilidad de los artistas
Vea la sesión de François Brogi sobre B Smart
Descubra a los 7 ganadores de la segunda edición del Artefact AI Film Festival.
Esta complementariedad entre tecnología y creación se comprueba en los proyectos premiados. Entre los 20 finalistas, se designaron 7 ganadores, que revelan la forma en que la IA, lejos de imponerse, se adapta a los requisitos y universos propios de cada director. Una selección que confirma la aparición de un uso maduro y razonado de estas herramientas.
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