Los silos Data son demasiado familiares para las empresas. Drenan recursos, agotan al personal y son la barrera más importante que impide la transformación digital. Casi la mitad (47%) de los comercializadores encuentran su data en silos y de difícil acceso. Todos los ejecutivos lo saben, pero entonces ¿por qué siguen siendo un reto tan omnipresente?
Es fácil reconocer las consecuencias de la siloización data, pero no tanto las verdaderas causas. Los síntomas de la siloización son técnicos, pero también pueden solucionarse tecnológicamente. Sin embargo, la enfermedad en sí es de naturaleza política. Los silos suelen surgir en el seno de los distintos departamentos, y los jefes de departamento pueden acabar siendo sus más acérrimos defensores. Data es poder en una empresa y da sentido a una función. Si ese data puede compartirse libre y fácilmente en toda la empresa, el temor es que desaparezca la razón de ser del departamento.
De este modo, una empresa puede llegar a amar a sus silos y a depender de ellos, por mucho que estén perjudicando al balance final. Esta es una actitud de la que debe desprenderse. Estos problemas no son el resultado de unos pocos malos actores, son endémicos y a menudo están incrustados en la estructura departamental de la empresa. Resolverlos exige un verdadero cambio cultural en todos los niveles de la empresa.
El poder para influir en este cambio sólo puede venir de arriba: la C suite y, más que nadie, el propio director general. Necesitan romper activamente los silos e implantar una cultura de integración y de toma de decisiones data-driven. La clave de todo esto es contar con una estrategia integral de data. Tiene que haber una visión unificada y novedosa en la cúpula de la empresa sobre cómo debe gestionarse la data y para qué se utilizará. Seguir el enfoque actual sólo conducirá a los mismos problemas.
Es fácil reconocer las consecuencias de la siloización data, pero no tanto las verdaderas causas. Los síntomas de la siloización son técnicos, pero también pueden solucionarse tecnológicamente. Sin embargo, la enfermedad en sí es de naturaleza política. Los silos suelen surgir en el seno de los distintos departamentos, y los jefes de departamento pueden acabar siendo sus más acérrimos defensores. Data es poder en una empresa y da sentido a una función. Si ese data puede compartirse libre y fácilmente en toda la empresa, el temor es que desaparezca la razón de ser del departamento.
Data gestión y explotación
La estrategia data perfecta no existe. Cada patrimonio data es único y no existe un enfoque único que beneficie a todas las organizaciones. Sin embargo, sea cual sea el rumbo que elijan los líderes empresariales, deben asegurarse de que están en ello a largo plazo. Un CxO suele permanecer en su puesto una media de algo más de cinco años. Esto les da un plazo corto para tener un impacto, por lo que necesitan poner en marcha una estrategia data que esté hecha para durar.
Aunque los enfoques serán diferentes, hay varias estrategias de gestión del data que las empresas deberían tener en cuenta. En primer lugar, es necesario llevar a cabo una evaluación en profundidad del data y la tecnología en la empresa. Esta auditoría indicará dónde se encuentran las áreas problemáticas y dónde puede haber oportunidades de eficiencia. A continuación, el enriquecimiento Data y la atención prestada a la calidad first-party y data pueden limitar la siloización y mejorar tanto la precisión como la eficacia de las decisiones data-driven.
Sin embargo, mejorar la gestión de data es sólo una cara de la moneda. Una vez que una organización ha derribado sus silos y ha obtenido acceso a masas de data de alta calidad, tiene que saber qué va a hacer con todo ello. De hecho, la utilización de data tiene que formar parte de su estrategia desde el principio.
Ha sido una tendencia común en la industria recopilar data porque sí. A medida que la tecnología se desarrolle también surgirán nuevos casos de uso, lo que significa que el data que recopiló sin propósito en el pasado puede reportarle dividendos en el futuro. Sin embargo, ésta puede ser una estrategia arriesgada. La recopilación masiva de data puede dar sus frutos algún día, pero casi está garantizado que mientras tanto se encontrará con una amplia siloización y un vasto fondo de data de escaso valor.
En general, es mejor centrarse en la calidad data que en la cantidad. Calcule cuál es la cantidad mínima viable de data de calidad que su empresa necesita para prosperar y parta de ahí. Ni que decir tiene que tiene que saber para qué va a utilizar este data. Si no encuentra una respuesta, ¿realmente lo necesita todo?
En el entorno empresarial actual, los planes data deben ser audaces. Deben apuntar alto y estar preparados para someter el data a las últimas herramientas y análisis de IA para ver qué ideas y oportunidades pueden revelarse. Sin embargo, demasiados líderes empresariales se quedan atascados en las reglas y normas de la data. Por supuesto, una empresa nunca debe incumplir la normativa data, pero tampoco puede dejarse paralizar por el miedo. Confíe en su criterio y explote al máximo el data de su empresa.
En general, es mejor centrarse en la calidad data que en la cantidad. Calcule cuál es la cantidad mínima viable de data de calidad que su empresa necesita para prosperar y parta de ahí. Ni que decir tiene que tiene que saber para qué va a utilizar este data. Si no encuentra una respuesta, ¿realmente lo necesita todo?
El cambio viene de dentro
Un consultor externo o un socio tecnológico pueden ofrecer una valiosa experiencia y una perspectiva externa acumulada a lo largo de innumerables implantaciones. Pueden añadir un gran valor a un proyecto de integración o de transformación digital, pero en última instancia el cambio tiene que venir de dentro de la empresa. La voluntad de cambiar y el valor para llevarlo a cabo tienen que estar presentes antes de que se limen los detalles.
La siloización Data surge en una organización cuando hay un fallo de liderazgo. Es un fracaso a la hora de comprometerse con una estrategia data coherente y de impulsar los cambios culturales necesarios para integrar una empresa. No se puede culpar a los que mandan ahora de los errores de sus predecesores, pero sí son responsables de afrontar estos retos ahora. Sólo se permite que los silos persistan y crezcan cuando los dirigentes no hacen nada para abordarlos. Ahora más que nunca, es el momento de la valentía.

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