Artefact, líder europeo en data e IA, y Odoxa, un instituto de investigación independiente, han publicado un estudio pionero sobre el impacto de la artificial intelligence en el mundo laboral.
Este estudio ofrece un análisis en profundidad de la adopción e integración de la IA, sus efectos en la transformación organizativa y el futuro del trabajo. Realizada entre octubre y noviembre de 2024, la encuesta cuantitativa recopiló información de un panel de más de 2.000 participantes. Como complemento a este enfoque estadístico, se realizaron una treintena de entrevistas con figuras clave de la transformación digital, incluidos directores generales, directores de operaciones y líderes de transformación.
La visión del experto por Florence Bénézit, socia experta, Artefact
Colaborar con la IA en el trabajo: situar a los humanos en el centro del éxito
Nuestro estudio pone de relieve el impacto ya profundo y creciente de la IA en las organizaciones y las profesiones. Lejos de ser sólo un artilugio tecnológico, la IA está transformando nuestra forma de trabajar e interactuar a diario. Hemos explorado la paradoja entre la rápida adopción de la IA generativa en el lugar de trabajo (30% de los empleados afirman que su empresa utiliza la IA, y 92% de ellos expresan su satisfacción) y la aparente ausencia de ganancias de productividad a nivel empresarial.
La IA tradicional ha demostrado que su valor va mucho más allá de la automatización de tareas repetitivas. Ha optimizado procesos con una precisión sin precedentes, realizado tareas más allá de la capacidad humana a tal escala y precisión, y generado ganancias tangibles de productividad que impulsan el crecimiento. Entre los empleados de los departamentos que han adoptado la IA, 27% informan de una evolución significativa en sus responsabilidades, y 60% observar una transformación en los procesos (simplificación o automatización). La IA tradicional también ha creado más puestos de trabajo de los que ha eliminado, sobre todo gracias a la aparición de nuevas funciones técnicas y digitales y a la centralización de los expertos en procesos en torno a la supervisión de la IA. 25% de los empleados afirman que la IA ha dado lugar a la creación de nuevos puestos de trabajo (frente a los 20% que informan de pérdidas de empleo). La automatización de tareas sencillas permite ahora a los empleados centrarse en actividades de mayor valor, como el servicio al cliente y la gestión de temas más complejos o estratégicos.
Con el auge de la IA generativa, está surgiendo una nueva dinámica. Promete combinar el aumento de la productividad individual con una mayor innovación. Democratiza el acceso a potentes herramientas, permitiendo a cualquiera crear prototipos de aplicaciones, acelerar la I+D y generar contenidos de formas sin precedentes. Esta adopción generalizada está transformando el trabajo individual a través de asistentes inteligentes que facilitan un trabajo de calidad y mejoran la percepción que los empleados tienen de sus tareas. Los usuarios de IA ahorran hasta 57 minutos al día de media y 83% encuentran su trabajo más fácil y agradable.
Sin embargo, los beneficios siguen siendo limitados y las empresas luchan por observar aumentos globales de la productividad. Para convertir estas mejoras individuales en productividad colectiva, las empresas tendrán que replantearse profundamente sus procesos, y los empleados deberán aprender a colaborar con la IA en sus nuevas tareas. La IA también desempeñará un papel clave en esta transición al ampliar el acceso al conocimiento-69% de los usuarios consideran que tienen un mejor acceso a la información. Sin embargo, la verdadera revolución reside en la aparición de los agentes de la IA. Estos agentes poseen capacidades cognitivas avanzadas: razonamiento autónomo, recopilación independiente de información para mejorar la toma de decisiones y capacidad para ejecutar tareas complejas. Los agentes de IA no sólo mejorarán drásticamente el rendimiento de los asistentes de IA y, por tanto, la productividad individual, sino que también automatizarán tareas, liberando a los empleados del trabajo repetitivo, que en su lugar pasarán a supervisar a estos agentes.
Estos sistemas autónomos revolucionarán los procesos operativos, que deberán rediseñarse por completo, sobre todo en las operaciones de marketing, ventas y administración. Por ejemplo, en el sector bancario, la tramitación de créditos podría llegar a ser casi instantánea, requiriendo únicamente la validación humana para los casos de alto riesgo. Este ejemplo ilustra la tercera ventaja clave de los agentes de IA: más allá de la productividad y la calidad de la vida laboral, mejorarán la calidad del servicio al reducir significativamente los retrasos y los errores. Sin embargo, la confianza de los empleados en los agentes de IA sigue siendo un factor crítico para el éxito.
Esta confianza no se adquiere simplemente a través de mejores tecnologías, sino a través de un proceso gradual en el que los empleados experimentan con la IA, permitiendo a los agentes asumir más responsabilidades y autonomía a medida que demuestran su fiabilidad. Los equipos necesitarán el apoyo de sus empresas a lo largo de este viaje, especialmente para hacer evolucionar los procesos, establecer una supervisión humana y garantizar unos mecanismos de control sólidos.
Se trata de una gran transformación con consecuencias de gran alcance: el Foro Económico Mundial prevé un aumento anual de 22% en los empleos relacionados con la IA y de hasta 110% para las profesiones relacionadas con la data.
Para aprovechar estas oportunidades y beneficiarse de la IA, las empresas deben:
- Formar a sus equipos: 51% de los usuarios actuales afirman necesitar conocimientos adicionales para dominar las herramientas de IA.
- Crear un marco de confianza codesarrollando el futuro del trabajo y estableciendo mecanismos éticos que garanticen la aceptabilidad de la IA.
- Replantearse sus procesos, combinar el potencial de los agentes de IA con la experiencia humana.
- Construir una sólida infraestructura de IA que permita a los agentes acceder a conocimientos fiables y actuar con eficacia.
Las empresas que puedan invertir en IA e integrar estas innovaciones al tiempo que aprovechan su experiencia humana se posicionarán como líderes en sus respectivos sectores. La IA no es sólo una herramienta para la productividad y el rendimiento; también es un catalizador para la transformación organizativa y humana.

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