La IA agentiva tiene un potencial único, pero aprovecharla no es tan sencillo como proporcionar las herramientas a los empleados; más bien, las organizaciones deben implementarla de forma inteligente.
La IA promete un servicio más rápido, una toma de decisiones más matizada y un data bien organizado. Hoy en día, gran parte de ese potencial permanece estancado en el ’entorno de pruebas de IA“ de muchas empresas. Como líder mundial en consultoría de data e IA, Artefact se dedica a aprovechar ese potencial latente para lograr resultados empresariales tangibles y replicables. Recientemente, Artefact anunció una colaboración más estrecha con Gemini Enterprise de Google con la misión común de establecer nuevos estándares en el ámbito de la inteligencia artificial.
Ghadi Hobeika es un experto con amplia experiencia en el sector de la consultoría que aporta una perspectiva única a este debate. En la actualidad, ocupa el cargo de socio director y director ejecutivo para Norteamérica en Artefact, donde ayuda a las empresas a considerar la inteligencia artificial como una herramienta activa, en lugar de estática. Sus comentarios ponen de manifiesto hacia dónde pueden dirigirse estos sistemas.
“Artefact siempre se ha centrado en un único objetivo: ayudar a las organizaciones a convertir data y la IA en un valor empresarial cuantificable. El hecho de que Google Cloud nos haya reconocido dos años consecutivos demuestra que nuestro enfoque está dando resultados y refuerza la solidez de nuestra relación con Google Cloud”, afirma Hobeika.
Los recientes avances en inteligencia artificial han creado la oportunidad de implementar herramientas de IA e integrar flujos de trabajo autónomos directamente en los procesos empresariales fundamentales. Las organizaciones podrán operar de forma más eficiente e inteligente, ya que los sistemas de IA tienen la capacidad de razonar y actuar dentro de unos límites definidos. Sin embargo, a medida que avanza la tecnología, es importante establecer expectativas claras y fomentar la comprensión de la IA. Esto implica crear programas de sensibilización, formación, educación y talleres para que las personas de una organización puedan contar con una base común.
“Gran parte de la resistencia hacia la IA no tiene que ver realmente con la tecnología. Se debe a la incertidumbre, la falta de claridad y el miedo al cambio. Por eso son tan importantes la formación y la adopción de esta tecnología. Ayudamos a las organizaciones a desarrollar los conocimientos, la confianza y el modelo operativo necesarios para que la IA se integre en el trabajo diario”, afirma Hobeika.
Aplicación de la inteligencia artificial para la expansión empresarial
Las empresas no pueden limitarse a implantar la IA entre sus empleados, sino que deben comprender en qué ámbitos tendrá mayor repercusión esta tecnología. La IA puede transformar realmente el rendimiento en algunos ámbitos, pero resultar insuficiente en otros. Las empresas deben comprender esta distinción y desarrollar proyectos piloto de IA que puedan ampliarse con éxito a toda la organización para facilitar mejoras a largo plazo.
No obstante, las empresas deben comprender que poner en marcha proyectos piloto de IA no equivale a transformar el lugar de trabajo. En primer lugar, es necesario crear conciencia en toda la organización; solo entonces se podrá determinar en qué ámbitos la IA puede tener un mayor impacto. Se puede adoptar un enfoque estructurado para priorizar las oportunidades adecuadas antes de comprometerse con la implementación y la adopción.
La implementación de la inteligencia artificial en una empresa requiere estrategia, tecnología, gobernanza y personal. Cuando estos elementos se combinan, la inteligencia artificial puede convertirse en un valor empresarial cuantificable.
Aplicación inteligente de la tecnología de IA
Cuando se implementa adecuadamente, un sistema de IA con capacidad de acción puede tener un impacto significativo en las operaciones empresariales. Si bien las empresas deben decidir cómo optimizar sus resultados, las soluciones de IA pueden ayudarles, en primer lugar, a agilizar sus operaciones. De este modo, los sistemas de IA se convierten en participantes activos capaces de aumentar el potencial de procesamiento de la empresa a largo plazo. La IA puede llegar a ser una parte plenamente integrada, regulada y necesaria del flujo de trabajo de una empresa.
“”No hay que confundir las ideas con el impacto… La transformación hacia la IA requiere estrategia, tecnología, gobernanza y personas. Cuando esos elementos se combinan, la IA puede pasar de la fase experimental a generar un valor empresarial cuantificable», afirma Hobeika.
Ghadi Hobeika Es el director general y consejero delegado para Norteamérica de Artefact, una consultora global de data-driven que impulsa la transformación digital de grandes marcas como Samsung y L’Oréal. Aporta una amplia experiencia en comercio electrónico, marketing y estrategia de data, tras haber ocupado anteriormente puestos de dirección ejecutiva en Unibail-Rodamco-Westfield y Bain & Company.

BLOG






