La Paradoja de Código Abierto
Red Hat construyó un negocio de 1,4634 billones de dólares basado en Linux. IBM lo compró. Lo que el acuerdo validó fue una hipótesis que se había mantenido durante cuatro décadas: que las empresas que extraían un enorme valor del código compartido, en su propio interés, seguirían financiando los proyectos de los que dependían. Esa hipótesis se encuentra ahora en entredicho. No porque nadie haya decidido dejar de financiar el código abierto. Sino porque el sector que más lo financiaba —el SaaS— está siendo desmantelado por el sector que más depende de él —AI—.






